Durante décadas, una ventana ha sido un elemento pasivo: un hueco con vidrio que se abre y se cierra a mano. Eso ha dejado de ser cierto. En Fensterbau Frontale, la feria europea de referencia del sector celebrada en Núremberg el pasado marzo, la automatización de la envolvente fue el eje de las novedades de casi todos los grandes fabricantes.
El tema da para mucho, así que lo hemos dividido en dos entregas. En esta primera repasamos lo que ya se puede instalar hoy: motorización oculta, protocolos de comunicación y protección solar automática. En la segunda, el mes que viene, entraremos en el vidrio dinámico y en la normativa europea que está a punto de cambiar las reglas del juego.
La tendencia arquitectónica es clara: menos marco, más vidrio. Las correderas minimalistas mueven hojas que ya no se manejan cómodamente a mano, y la respuesta ha sido esconder el motor dentro del propio perfil.
El sistema suizo panoramah!, con el que trabajamos habitualmente, muestra hasta dónde ha llegado esto: perfiles vistos de apenas 20 mm y hojas correderas de hasta 29 m². El motor va oculto en el marco superior y una sola unidad mueve hasta 3.000 kg, permitiendo la apertura en cascada de varias hojas. Su caja de control es compatible con sistemas domóticos y admite cerradura eléctrica, pulsador, mando, tarjeta o lector de huella.
En ventana practicable ocurre lo mismo: herrajes como el E-TEC DRIVE de Roto motorizan la apertura abatible en hojas de hasta 100 kg, accionables desde un pulsador o desde la propia domótica.
El gran cambio de los últimos dos años no es mecánico, sino de protocolo. Matter, el estándar impulsado por la Connectivity Standards Alliance, ya cubre persianas motorizadas, cerraduras y sensores de apertura, y funciona con los principales ecosistemas del mercado sin depender de una app propietaria.
Los fabricantes de herraje han tomado nota. Siegenia presentó en Fensterbau un control centralizado que integra vía Matter o KNX la cerradura motorizada, el motor de ventana, la manilla y el sensor de estado, junto con calefacción, persiana y toldo. La ventana deja de ser un dispositivo aislado, sin atar al cliente a la aplicación de un único fabricante.
Es la medida con mejor relación coste-beneficio. Cada metro cuadrado de ventana expuesta al sol se comporta como un radiador de unos 500 W. Automatizar persianas, venecianas o toldos con sensores de sol, viento y temperatura mantiene el interior entre 4 y 7 grados más fresco, según datos de Somfy, sin tocar el aire acondicionado. Hoy casi todos los fabricantes de automatismos ofrecen soluciones equivalentes, así que la elección depende más del proyecto que de la marca.
Todas estas novedades avanzan en el mismo sentido. Hemos pasado de la manivela al pulsador, del pulsador a la app del móvil y de ahí a que el sistema decida solo según la hora, la temperatura o si hay alguien en casa. El cerramiento se maneja cada vez menos con la mano y cada vez más desde una pantalla.
Eso tiene un requisito que se pasa por alto a menudo: hay que preverlo en proyecto. Alimentación al dintel, espacio para el motor, cableado hasta el cuadro y coordinación con electricista e instalador domótico. Incorporarlo después sale más caro y más visto.
Por eso en Global Menorca lo planteamos desde la fase de medición y no como un extra de última hora.
Próxima entrega: vidrio electrocrómico, acristalamiento fotovoltaico y el nuevo indicador europeo de preparación inteligente de los edificios.
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